Cargando Eventos

« Todos los Eventos

  • Este evento ha pasado.

EXCURSIÓN POR EL ROMÁNICO PALENTINO

2 junio, 2012

Breve reseña de la visita de la Asociación de Amigos de la OCG al Románico Palentino de la zona de Aguilar de Campoo y Burgos.

El pasado día 2 de Junio a las 6’30 de la mañana, un nutrido grupo de socios y socias emprendimos con gran ilusión una escapada de siete días al románico del Norte de la provincia de Palencia, en la bonita comarca de Aguilar de Campoo, donde pudimos admirar el estilo  románico, sencillo, rural, como a su época le corresponde, pero bellísimo en toda la extensión de la palabra. Después de una buena comida en Medina del Campo, regada con el incomparable vino de Rueda, nos dirigimos hacia Fromista para admirar su singular iglesia de San Martín, que algunos estudiosos de este estilo llaman la «quinta esencia del Románico», edificada en el siglo XI como parte de una abadía benedictina, como era habitual en el Camino de Santiago, monjes a los que tanto apoyó Alfonso VI de Castilla para que se establecieran en su reino. Era importante visitar S. Martín de Fromista porque nos ayudaría a entender y apreciar mejor las múltiples iglesias de Aguilar de Campoo, ya fuera de la ruta Jacobea.

 Nuestro alojamiento en Aguilar fue en el antiguo Monasterio de Santa María la Real, que ante la imposibilidad de tocar una sola piedra, ha  tenido que adaptar las celdas de los antiguos monjes para hacerlas algo mas cómodas. Esta fundación tiene también otro hotel en un lugar paradisíaco llamado El Molino, entre árboles y con el río que movía el antiguo molino y que atraviesa por debajo el hotel, relajante y para descansar, único. Desayunos y cenas estupendas, y las comidas, que generalmente estaban previstas cerca de algún lugar a visitar, eran estupendas ¡Qué riquisimo el cordero que degustamos en San Salvador de Cantamuda!  ¡Y qué bella la iglesia fundada por Doña Elvira de Castilla allá por los finales del siglo XII!. Y qué paisajes hasta llegar a este remoto pueblo al pie de la Cordillera Cantábrica. También fue una sorpresa y un disfrute visitar la iglesia rupestre de los santos Justo y Pastor en Olleros de Pisuerga. Y la impresionante portada de S. Juan de Moarves de Ojeda, con ese gran Pantocrator en toda su majestad, los Apóstoles y el Tetramorfos, quizás precedente del de Carrión de los Condes. Solo contemplar boquiabiertos la faz de Cristo y los imposibles pliegues de su manto, merece un viaje a ese pequeñísimo pueblo palentino.

La espectacular fachada de San Juan de Moarves.

No sería justo seguir este relato sin dedicarle un inmenso y cariñoso recuerdo a César del Valle, el guía que nos asignó la fundación Santa María la Real, que por cierto preside Peridis. César hizo posible que este recorrido por tierras palentinas fuera inigualable. Como licenciado en Historia del Arte, trabaja en la fundación y sus explicaciones y comentarios eran todo un compendio de sabiduría. Gracias a su saber hacer no había iglesia o monasterio de la que no tuviera la llave para abrirlas. Chaval sensible al Arte y muy preparado.

¡Cómo reseñar todas las iglesias visitadas!: San Esteban de Lomilla, Santa María de Mave, San Salvador de Becerril del Carpio, Santa Juliana de Corvio, San Martín de Matalbaniega, Santa Juliana de Villanueva de la Torre, San Cipriano y San Cornelio de Rivilla de Santuyan, San Pelayo de Perazancas de Ojeda, y las emblemáticas de Aguilar: Santa Cecilia, la Colegiata de San Miguel con su famoso Cristo, la portada de San Andrés y el ya nombrado complejo monacal de Santa María la Real.

A propósito he dejado para el final de este esbozo de recorrido palentino, el Monasterio tardo románico cisterciense femenino de San Andrés del Arroyo, bellísimo todo él, pero con un claustro genial y que milagrosamente ha llegado hasta nuestro días después de pasar por diversas vicisitudes. Fundación Real de Alfonso VIII  de Castilla y de su esposa Leonor de Aquitania, siendo la primera abadesa la condesa de Lara, doña Mencía, de estirpe real. La abadesa de San Andrés tenía jurisdicción civil y religiosa sobre una amplísima comarca e incluso en algunas crónicas se dice que era señora de horca y cuchillo. Un recuerdo para la hermana que nos acompañó en la visita y tanto disfrutó. Eso si, sacar una foto en San Andrés del Arroyo es casi pecado mortal, siguiendo la terminología del lugar. La monja está cual cancerbero.

Claustro de San Andrés del Arroyo.

Siguiendo nuestro viaje y dejando las tierras de Campoo con gran pesar, por su belleza pero alegres de haberlas conocido, nos dirigimos a la mil veces nombrada y heroica ciudad de Oña, ya en la provincia de Burgos, donde pudimos contemplar y disfrutar de la Exposición Las Edades del Hombre, que bajo el nombre de «Monacatus», se ubica en el Monasterio de San Salvador de Oña, panteón de reyes y condes de Castilla. Y de aquí a Burgos, donde pernoctamos dos noches y visitamos sus monumentos mas emblemáticos: Las Huelgas Reales, Catedral, San Nicolás, Puerta de Santa María, y San Pedro de Cardeña, gran monasterio del Cister masculino, restaurado sabiamente y que conserva todo el encanto de ser partícipe de muchas de las vicisitudes que nos relata el Cantar de Mio Cid. Lla Cartuja de Miraflores estaba cerrada, lastima). También disfrutamos de la ciudad, que tiene su encanto jacobeo y su tapeo tradicional alrededor de la Plaza Mayor. Y de Burgos a Covarrubias, con su gran colegiata, su completísimo y valiosísimo museo y un inigualable órgano. El conde Fernán González, que allí yace, la convirtió en capital del infantado de Castilla, y conserva todo su encanto medieval, conocida como la cuna de Castilla.

Y como punto final, Santo Domingo de Silos, ¿que decir de este monasterio? Ya Gerardo Diego en su poema al ciprés lo dice todo de ese claustro, imprescindible para conocer y comprender el románico castellano y el poderío de los monjes negros. En Silos, además de deleitarnos con su claustro, oímos la misa en gregoriano oficiada por los monjes benedictinos, algo que transporta mas de diez siglos atrás y emociona. La única pega es la sustitución del latín, para el que fue creado, por el castellano. ¡Ah! y la comida también fue estupenda.

Detalle de uno de los capiteles pareados del Monasterio de Silos en el que se aprecian las parejas de flamencos atusándose las plumas unos a otros.

Y ya el séptimo día, y después de esta visita a Silos, emprendimos el regreso a Granada, a donde llegamos a la caída de la tarde. Creo que todos contentos y satisfechos de lo visto, lo vivido, y de la amistad y el cariño de todos.

Detalles

Fecha:
2 junio, 2012